Trasfondo histórico

Entre el año 1947 y 1948, el entonces gobernador de Puerto Rico, Luis Muñoz Marín implementa la llamada Operación Manos a la Obra. Dicha estrategia de desarrollo gubernamental, propició la aprobación de la La Ley de Incentivos Industriales (1947) que eximía a las compañías norteamericanas y foráneas del pago de contribuciones municipales, sobre la propiedad, de arbitrios y de patentes por 15 años,  al igual que la Ley de Exención Contributiva Industrial (1948) que denegaba la exención a firmas cuya relocalización en Puerto Rico ocasionara el desempleo de trabajadores estadounidenses. Ambas medidas buscaban crear un “clima industrial” adecuado que mantuviese tranquilos a los patronos y a los bonistas de Wall Street.
Ciertamente, se establecieron en Puerto Rico para ese año 16 industrias; en 1949 se establecieron 32. La mayor parte de ellas eran industrias que requerían muy poco capital de inversión y empleaban mucha mano de obra. Entre ellas estaban las industrias de ropa, textiles y productos enlatados.
Para atraer inversión industrial, era importante ofertar “mano de obra barata”, fijándose, en consecuencia, un salario mínimo que representó menos de la mitad de lo que ganaban los obreros estadounidenses. El jornal promedio por hora en la década de los 50’s para Puerto Rico era de .56 centavos y, para los mismos años en Estados Unidos era de $1.91

1955

NUESTRA FUNDACIÓN

En reacción a las desigualdades salariales y la carencia de condiciones favorables de trabajo, la comunidad trabajadora puertorriqueña, y en particular, el sector de empleados públicos, comienza a mostrar interés militante en el cooperativismo, como alternativa económica y social para atender sus necesidades de ahorro y crédito, con autonomía de la banca comercial tradicional.

Es así como, el 20 de abril de 1955, se reúnen influyentes líderes de militancia cooperativista, empleados en el entonces Departamento de Instrucción Pública, y fundan la Cooperativa de Ahorro y Crédito de los Empleados del Departamento de Instrucción Pública.

El grupo pionero que constituye la primera Junta de Directores se compuso de los siguientes talentos visionarios: la Sra. Mercedes Amalia Marchand, Presidenta, el Sr. Fernando Roca, Vicepresidente, la Sra. María S. Lacot, Secretaria, la Sra. Ramonita Soltero, Tesorera, y los vocales, el Sr. José de Jesús López, el Sr. Francisco Collazo y el Sr. Carmelo Valencia.

Vale acotar que la Sra. Mercedes Amalia Marchand, ya dos años antes, en 1953, había sido asignada por el Departamento de Instrucción para organizar el Programa de Educación Cooperativista. Su dedicación y amor por los niños y jóvenes le hicieron posible preparar los currículos, prontuarios de trabajo, lecturas y unidades para la enseñanza del cooperativismo juvenil a lo largo y ancho del país (Ver foto encabezando esta sección).

Luego de constituida la Junta de Directores, y bajo el liderato de la Sra. Mercedes Amalia Marchand se acuerda admitir como socios solamente a los empleados permanentes de la Oficina Central del Departamento de Instrucción Pública. Del mismo odo, se estableció una cuota de ingreso de .25¢ y el compromiso de comprar un mínimo de tres acciones al año por el valor de $5.00, pagaderos en plazos de $1.25 al mes, por descuento de nómina.

Con apenas un mes de estar organizada, la Cooperativa contaba con 143 miembros, finalizando el año con 234 socios activos.
El rápido crecimiento de aquél primer año, evidenció la aceptación de la alternativa cooperativista como el más eficiente modelo de ahorro y crédito para satisfacer las necesidades y aspiraciones económicas de sus socios.

El compromiso del grupo pionero de la primera Cooperativa de Ahorro y Crédito para los empleados permanentes del Departamento de Instrucción Pública, sirvió de fundamento institucional para el nuevo liderato generacional de la Asociación.
2017

NUESTRA EVOLUCIÓN

Nuevos talentos administrativos, nuevos beneficios, nuevas ofertas y conveniencias, y nuevos avances tecnológicos colocan a la Cooperativa de Ahorro y Crédito de los Empleados del Departamento de Educación a la vanguardia de las instituciones financieras cooperativistas en Puerto Rico.

Habiendo servido a más de 50,000 socios a través de su exitosa historia, actualmente, nuestra asociación es abierta, sirviendo particularmente a los empleados del Departamento de Educación y del Hospital Metropolitano, a los empleados de agencias públicas y privadas del País, y a toda la comunidad puertorriqueña, en general.

Somos, por definición y por principios, una asociación autónoma de ciudadanos vinculados voluntariamente para satisfacer las necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales que tenemos todos en común, mediante un modelo financiero de propiedad conjunta, democráticamente controlada.